lunes, 26 de marzo de 2012

OSCAR - INTERVENCIONISMO URBANO

 El documental de Sergio Morkin se enfoca en la vida de una persona: Oscar Brahim, un superhéroe porteño que aprovecha su trabajo de taxista para dibujar sobre las publicidades. Hastiado del ruido visual que lo rodea, este Maradona del asfalto hace la individual: interviene los avisos de marcas y campañas políticas para crear nuevos sentidos con pintura y collages.

                       
La historia dentro de la historia


Oscar es más que una historia de vida, es el testimonio de un lugar y una época: Buenos Aires, en el fin del milenio. Días en que empieza a agonizar el sueño del empate 1 a 1 entre el peso y el dólar, y las cacerolas están prontas a batirse con el cucharón. En el documental (que tiene el clima de los programas de Fabián Polosecki, pero sin su presencia), las voces de la radio y los sonidos estridentes de la calle equivalen al ruido que le hacen a Oscar los afiches de Rexona, Disco, FoxSports, De la Rúa, por nombrar algunos. La entrega progresiva y total a su obra lo lleva a poner en riesgo casa, familia y trabajo, tres rubros de la vida que todavía hoy siguen mutando desde aquel estallido.


Hace algunos años fui al Bafici a ver la presentación de Oscar, el documental de Sergio Morkin que cuenta su historia
la publicidad no nos da a elegir, es imperativa, no propone, se impone y el efecto final de ésta es la anestesia, embriaga y seduce al observador, nos traslada permanentemente a un mundo diferente, a diferencia del trabajo de Oscar, que tiene un alto sentido de conciencia visual.

Dice Foster “Todo el diseño se refiere al deseo, pero extrañamente  este deseo parece casi sin sujeto hoy en día, o al menos sin carencias, es decir, el diseño parece desarrollar un nuevo tipo de narcisismo, todo imagen y nada de interioridad, una apoteosis del sujeto que es también su desaparición potencial.  Pobrecito rico: está excluido de toda vida y esfuerzo, desarrollo y deseo futuro.


Brahim, utiliza el formato afiche, de manera que nuestro andar por la ciudad es mas bien agitado, los afiches de este artista, llaman bastante la atención del espectador, Oscar le da una  segunda lectura a cada uno de ellos, de esta forma la atención capturada no es tan solo a la publicidad sino mas bien a el mensaje, ya que esta en pro a la libertad de expresión , logrando así el objetivo, la de abrir los ojos, en ciertos aspectos que los medios representan en cinismo a través de la publicidad, la cual genera  la posibilidad de una construcción de opinión pública por tener una adhesión a un producto, marca e incluso político.


En el transcurso del documental Oscar nos señala lo siguiente: “El problema es que la gente toma la publicidad como algo natural, ni se le ocurre reaccionar frente a los avisos. Sería buenísimo que cada uno reaccionara, que se pusiera a pintar las propagandas callejeras como se le cante”, invitándonos a todos a ser parte de la realidad socio – política que se nos presenta en la ciudad como una batalla visual, pese a que todos en el mercado seamos iguales y consumistas.


Todo esto se traduce en una crítica artística reflejada en la intervención realizada  en los afiches de publicidad por Oscar.
El documental de Oscar Brahim, nos traslada a las calles de Buenos Aires y nos invita a insertarnos en la vida de un artista callejero que trabaja como taxista para ganarse la vida. Como eje central analizaremos la lucha que los ciudadanos podemos tener respecto al marketing urbano, y la publicidad en la ciudad.


Oscar, se traslada a diario no como un simple taxista, sino mas bien como un observador critico de la publicidad que le ofrece la ciudad, en su taxi lleva consigo materiales de trabajo, tales como pintura, botellas con pegamento y recortes de afiches que puedan servir para la próxima intervención a la que se propone, además de trasladarse durante 12 horas por la ciudad, su oficio le permite ser un observador privilegiado de la ciudad, al estar constantemente informado a través de la radio y al relacionarse con sus pasajeros, esto se relaciona con la lógica de la deriva al recorrer la ciudad sin una trayectoria fija, ya que está a cargo del destino de sus pasajeros.
la lucha de Oscar precede y anticipa el estallido de la crisis, en sus observaciones sobre el combate entre una sociedad casi desnutrida y un apabullante aparato publicitario para vender enormes cantidades de productos inservibles.
Casi todo el filme transcurre en los años 2000 y 2001, cuando la agencia Agulla & Baccetti intentaba lanzar al "Super De la Rúa", modernizando su imagen gráfica.
El filme, de apenas una hora de duración, logra ser crítico, ácido, divertido y hasta emotivo al contar los sufrimientos físicos que padece Oscar por culpa de su tarea. Con un ritmo y montaje furiosos, que se asemejan a la urgencia cotidiana que envuelven al hombre y su taxi, el filme es un retrato cariñoso y también un compartido grito de fastidio.


documental

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